Ricard Tomás: “Kirguistán es el paraíso donde quiero estar” Ricard Tomás: “Kirguistán es el paraíso donde quiero estar”
Empresario, alpinista, motoviajero, escritor… Ricard Tomás (Barcelona, 1961) es uno de los grandes referentes en Asia para todo lo relacionado con la aventura. A... Ricard Tomás: “Kirguistán es el paraíso donde quiero estar”

Ricard Tomás ha explorado el desierto del Gobi y el Taklamakán.

Empresario, alpinista, motoviajero, escritor… Ricard Tomás (Barcelona, 1961) es uno de los grandes referentes en Asia para todo lo relacionado con la aventura. A punto de cumplir los 60, confiesa sin titubeos que sigue siendo “un chaval”, y aunque el coronavirus ha frenado sus planes más inmediatos por la situación que está viviendo el mundo, su mente y su cuerpo continúan pensando en grandes viajes y expediciones por los rincones más bellos del continente asiático.

Habla seis idiomas y su aspecto es el de un deportista fuerte con un espíritu inquebrantable. Empezó sobre dos ruedas hace ya 47 años, con una pequeña moto de campo de 49 cc, y desde entonces ha recorrido miles de kilómetros, completando –y ayudando a otros viajeros a completar- exigentes travesías sin pestañear. Ha llegado con su BMW R1200 GS Adventure hasta el campo Base del Everest; ha unido el Océano Pacífico y el Atlántico sin ayuda de GPS: solo la moto y la cartografía en papel; ha atravesado desiertos y montañas… Vivió en China, y desde hace unos años reside en Bishkek, la capital de Kirguistán, donde goza del reconocimiento del propio Gobierno kirguí. A través de su empresa AFA Travel canaliza sus inquietudes empresariales y ayuda a que viajeros de todo el mundo puedan adentrarse en la aventura: rutas en moto, 4×4, alpinismo y escalada, trekking, rafting, kayak… Si estás pensando en conocer Asia Central pero no sabes por dónde empezar, Ricard Tomás es tu hombre. Texto: Quique Arenas // Fotos: R.T.

En ruta por los parajes más extremos de Asia Central.

Con 81 años, el alpinista Carlos Soria aún continúa atacando ‘ochomiles’. Para alguien como tú, que ha escalado cumbres por medio mundo, ha realizado complicadas travesías de esquí en los Alpes y el Himalaya, infinidad de kilómetros en bicicleta y más aún en moto… ¿se podría decir que con 59 años aún queda mucho por hacer?
Por supuesto, justo ahora es cuando empiezo a ver las cosas desde otra perspectiva. De joven te planteas retos, compites con los amigos por ver quién llega más lejos, más alto, más rápido, en fin más de todo, pero ahora, una vez quemada toda la testosterona juvenil, tanto las actividades alpinísticas como las que realizas en moto se presentan de una forma completamente distinta: ya no se trata de competir, se trata de disfrutar, de envolverte a plena conciencia con el entorno, con la actividad que estás realizando. Esta obviedad, que lo es, la describimos con los años. Queda mucho mundo por descubrir, y la idea de ir a los destinos para practicar alpinismo o rodar en moto, a lugares remotos, es algo que a pesar de las complicaciones logísticas -especialmente para el traslado de material-, es algo que me tiene completamente enamorado.

Otro ‘veterano de guerra’ que no necesita presentación, Ted Simon, me confesaba en una entrevista que ahora se viaja demasiado rápido. ¿No será que tal vez es el propio mundo el que va demasiado rápido?
Sí, nos hemos dejado contagiar por la urgencia, del reto por hacer kilómetros, muchas veces (la mayoría) sin entender nada, sin tan siquiera querer interactuar con las gentes que nos encontramos, para luego inmediatamente publicarlo en las redes sociales. Por desgracia, salvo en casos contados muchos de ellos conocidos por todos nosotros (ilustres motoviajeros), los viajeros que me cruzo en el camino en mis viajes, los que viajan sin prisas, sin calendario fijo, sin destino programado de antemano, son los overlanders que viajan en coche, furgoneta o camión. El mundo no va rápido, somos nosotros. Hay que recordar la famosa frase que te dicen tanto en África como en Asia, “vosotros tenéis los relojes, pero nosotros tenemos el tiempo”.

Estampas de Asia Central.

Hablando de tiempo… ¿qué recuerdos tienes de aquel Ricard Tomás que llegó a China hace más de un cuarto de siglo?
Pues ese Ricard Tomas de alguna manera sigue estando en mi ADN, yo fui el primer español residente en Shanghai allá por el año 92, y recuerdo que todo el mundo sin excepción me llamaba loco, “¿qué se te ha perdido en China? Allí no va nadie”, pues ya ves, así fue mi locura. Ahora esos recuerdos y esa experiencia que me hizo entender la grandeza de explorar, de descubrir mundos por primera vez de ser pionero, hacen que necesite seguir haciéndolo, de ahí que en estos momentos Asia Central sea mi pequeño paraíso por explorar.

Una de las cosas que hiciste en Shanghai fue establecer y presidir durante cinco años la Cámara de Comercio española. El mundo empresarial y comercial también ha cambiado en estas últimas décadas. ¿Globalización sí?
Buena pregunta, aquí puedo hacer amigos o enemigos con la respuesta…., llevo 30 años fuera de España y trabajando y compartiendo experiencias con gente del todo el mundo. Cuando vives fuera, ves todo desde otra perspectiva, tiendes a relativizar mucho lo que a nivel doméstico parecen grandes problemas o dilemas. En mi posición estoy a favor de la globalización, no podría ser de otra manera; si me pinchas más, te diré que sería feliz viendo un mundo sin fronteras, me gustaría poder llegar a ver cómo se circula libremente allá y donde cada uno quiera. Es utópico, sí, pero los sueños, sueños son, ¿no?

Estampas de Asia Central.

Y de Calderón… a Marco Polo: en 2014 haces las maletas y te ‘mudas’ de China a Kirguistán, en el corazón de la Ruta de la Seda. Y creas AFA Travel (Asia For Adventure). ¿Qué has encontrado en Asia que te mantiene enganchado a aquel continente?
En 2014 me ocurrió algo que no tiene una explicación racional, decidí realizar una viaje uniendo dos océanos, el Pacífico con el Atlántico cruzando todo el continente Eurasiático. Hasta la fecha me había dedicado a explorar en profundidad China, especialmente todo el oeste del país, lo que incluye el Tibet, el desierto del Gobi y el Taklamakán además de muchos otros rincones que jamás dejan de sorprender. También dediqué gran parte de tiempo a recorrer el sudeste asiático, casi siempre en moto, pero Asia Central siempre había quedado relegada para “otra ocasión”, así que cuando en mi periplo Eurasiático abandoné China y me adentré en Asia Central, el primer país fue Kirguistán; simplemente quedé fascinado por ese mundo que se abría delante de mí, no solo los paisajes me cautivaron, también sus gentes. Esa hospitalidad y naturalidad en el trato era algo que necesitaba sentir, fue algo que quedó impregnado en mí y que me lanzó a regresar inmediatamente después de lograr mi objetivo de llegar al Atlántico a conocer bien esas tierras y gentes que había dejado atrás. Y así fue cuando después de recorrer el país, decidí sin ningún tipo de duda que Kirguistán era el paraíso donde quería estar, mi Shangri-La particular.

Un paraíso que cada vez más viajeros están empezando a descubrir. AFATravel es lo que denominaríamos una empresa de multiaventura; en el caso de la moto, cuéntanos los servicios y propuestas que brindáis.
Asia Central está poniéndose de moda, pero sigue siendo un paraíso para el motorista, paisajes con montañas infinitas, en perfecta y armoniosa soledad, buena comida, hospitalidad, etc. Nosotros lo que hacemos en AFA es abrir la puerta a todo aquel que lo quiera descubrir, guiándoles, dando sugerencias de rutas, alquilando nuestra flota de BMWs , y sobre todo en la famosa Pamir Highway, siempre que puedo yo mismo guío a los viajeros. Es algo que no es un trabajo para mí, es como una droga legal….

Kirguistán.

¿Cuántos ‘Stelvios’ has visto por allí?
Difícil de contar, hay cantidad de ellos, y la mayoría por lo marrón.

La pregunta viene al caso porque para muchos el serpentín italiano es el cénit del descubrimiento. Pero hay otros Stelvios -y Annapurnas- en la vida de los hombres, si se me permite parafrasear al gran Maurice Herzog. Ricard, hablemos de la palabra aventura. Es un debate que arrecia en internet; parece obvio que hoy en día todo resulta más sencillo, los pioneros de la exploración fueron valientes que descorrieron telones en el mundo. ¿Pero qué es la aventura en el siglo XXI?
La aventura en el XXI… bueno, no es fácil la pregunta, pero en mi opinión, la aventura es todo aquello que hace a cada uno salir de su zona de confort, para unos recorrer el mundo en un ciclomotor es la aventura de su vida, pero para otros, el simple hecho de viajar a un lugar nuevo también lo es. En mi caso, y aún a riesgo de parecer pedante, intento que mi vida sea una aventura diaria, huir de la rutina es ya por si una aventura, si además uno tiene la suerte de poder dedicarse a descubrir nuevos mundos, entonces la fórmula es perfecta. Ahora, entiendo que una decisión como la que tomé yo en su momento no es fácil, que no es lo mismo que decir que no está al alcance de cualquiera que lo quiera; aunque sea un tópico, querer es poder, si bien el solo esfuerzo de abandonar es confort o vivir el mundo a través de los ojos de otros ya es adentrarse en el lado interesante de la vida.

Ricard Tomás y un trekking con magníficas vistas.

Pudimos verte en televisión junto a Miquel Silvestre en Diario de un Nómada, mostrándole algunos de los rincones más espectaculares de Kirguistán. El gobierno kirguiz ha reconocido tu implicación y compromiso en la promoción del país. También pudimos verte en La Leyenda Continúa, Fitur… ¡Ricard, no paras!
Jeje, bueno, en mi casa siempre me han llamado culo inquieto. Me he implicado mucho con el gobierno kirguiz en la promoción del país, tengo buena amistad con el ministro de Cultura y Turismo, y de hecho me lo traje a FITUR para presentar el país. Una de mis principales misiones es quitar de la mente de la gente el estigma de peligrosidad de todo aquello que termine en “stán”; todo aquel que ya me ha visitado en Kirguistán se ha dado cuenta que es más seguro pasear por cualquier rincón del país que por una céntrica calle de cualquier ciudad española.

Deportista, empresario, políglota, escritor, conferenciante, viajero, motard… ¡un humanista de la aventura! Cierto es que hay muchos hombres dentro del hombre. ¿Qué te sientes más? ¿Cuál es la parte que más ocupa?
Ufff, francamente no sé cómo definirme exactamente, soy un poco de todo, digamos que de profesión empresario, dos pasiones al 50%, alpinista y motard, sufridor a la hora de dar conferencias y escribir, y políglota por necesidad. Pero si hay algo que me llene más que otras cosas no es nada de esto, lo que me da la vida es poder mostrar y compartir todo aquello que descubro, llevar a gente a ver los paisajes de Asia Central y pasar veladas junto a un fuego contando aventuras, experiencias, anécdotas… esto, esto no tiene precio.

Un alto en el camino.

Tal vez eso sea vivir, ¿no? Compartir, enriquecer, fusionar emociones… ¿cuál es tu mejor recuerdo?
Exactamente, eso es vivir. En cuanto a los recuerdos, no hay uno mejor que otro, soy de la opinión que todo recuerdo, si persiste en la memoria es bueno, sea bueno o malo, porque poniendo otro tópico, de los malo se aprende, o debería. Pero para poner un ejemplo, recuerdo un episodio que no es motero, pero es ilustrativo de la emoción. Hay una montaña en el Tibet llamada Amne Machin, montaña sagrada para los tibetanos y que nunca había sido escalada, no solo por su dificultad, si no por la complejidad de obtener los permisos al tratarse de una montaña sagrada. Algunos intentos de escalarla habían terminado en tragedia, especialmente el de una expedición japonesa donde prácticamente todos sus miembros perecieron; pues bien, yo obtuve el permiso para escalar, así que con dos grandísimos alpinistas españoles nos fuimos a por la montaña, donde por cierto, casi perdemos la vida… pero esa es otra historia. En los días previos a la ascensión hice buena amistad con una familia tibetana que habita justo al pie de la montaña, lugar donde instalamos nuestro campamento base. Desde ese lugar se puede divisar perfectamente la montaña y su cumbre. El día de cumbre, y cuando nos faltaba apenas un largo de cuerda para alcanzarla, hice una petición a mis compañeros de cordada, y no era otra que nos abstuviéramos de pisar la cima, que nos quedáramos a unos pocos metros de la cumbre. Ellos aceptaron inmediatamente y así lo hicimos. Lo que no me imaginaba es que la familia tibetana estaba siguiendo todos nuestros pasos, y al llegar de regreso al campamento base, el padre de familia, un tibetano que si no le conoces da bastante miedo, se acercó corriendo hacia mí, algo que en un principio me aterrorizó, y me dio un abrazo como pocos me han dado en mi vida: el hombre estaba intensamente agradecido por haber respetado sus creencias y no haber hollado la cumbre sagrada, morada de sus dioses. Este recuerdo perdurará siempre en mí.

Ricard Tomás y la montaña, otra de sus grandes pasiones.

¿Cuál ha sido el momento de mayor felicidad sobre una moto?
De estos momentos también hay infinidad de ellos, me es muy difícil mencionar solo uno, pero por poner dos ejemplos, uno fue la primera vez que llegué al campo base del Everest en mi 1200 ADV en un momento en que era muy complicado llegar allí, no como ahora que han puesto una autopista. Recuerdo parar mi moto delante de la cumbre del mundo y pensar “Ricard, qué pequeños somos”. Otro momento fue cuando terminó mi periplo Eurasiático y vacié la botella de agua en el Atlántico que llevaba cargando en mi moto desde el Océano Pacífico; no sé porqué, pero ese momento me llenó de emoción. No era gran cosa, pero imagino que algo se movió en mi interior. Quiero subrayar que para ese viaje me marqué un objetivo, y era realizar toda la travesía sin utilizar el GPS, solo me valí de mapas de papel y una brújula; me apetecía hacerlo de esta manera y salir del confort y relajo que dan los mapas digitales. Seguramente por eso -o quien sabe por qué- el conseguir el objetivo despertó mis emociones.

¿El lugar más bello en el que has estado o por el que has pasado…?
Lugares bellos en el planeta Tierra por suerte para nosotros hay muchos, no hace falta ir muy lejos, en España nuestra geografía nos sorprende con rincones sacados de novelas de ensueño, pero si hablamos de tierras lejanas, uno de los lugares más sorprendentes que conozco es el corredor de Wakhan, entre Afganistán y Tajikistán, concretamente cuando te encuentras entre la cordillera del Pamir y el Hindu Kush. Allí el paisaje sobrepasa lo espectacular, allí te sientes pequeño, pero también te sientes grande, grande por poder contemplar por ti mismo semejante grandeza.

Estampas de Asia Central.

¿Y cuál es la situación más difícil a la que te has enfrentado?
Lo más difícil lo he pasado en la montaña, en moto posiblemente cuando una vez que circulaba solo por una región montañosa y solitaria, me crucé con un oso. Fue una experiencia intensa pero a la vez con una mezcla de peligrosidad, emoción y felicidad, no sé como definirlo exactamente, fue peligroso, sí, pero visto en la distancia, no me gustaría que eso no hubiera sucedido. Fue en una zona de China, en la provincia de Qinghai, una parte de la provincia fronteriza con el Tibet.

Ricard, el aventurero suele ser una mezcla de tipo rudo y a la vez un observador sensible; un ser humano que se va completando capa a capa a medida que va sumando y registrando conquistas y fracasos. No sé si estás muy de acuerdo con ello, pero ¿no te parece curioso que quien más arrestos ha de mostrar en muchas ocasiones, sea a la vez alguien sumamente emocional?
Buena observación, estoy completamente de acuerdo contigo, hay que tener buenas dosis de sensibilidad para apreciar la belleza que ofrece la experiencia, y no sé si hay que ser rudo, yo lo definiría mejor como capaz de adaptarse a las circunstancias del momento.

Con su BMW R 1200 GS Adventure con la que conectó el océano Pacífico y el Atlántico.

¿Cuál es la mejor época para ir en moto a Asia Central?
La mejor época para viajar por Asia Central dependerá del país o países que se quieran visitar. Por ejemplo, para rodar por Kirguistán y por el Pamir, la mejor época es la estival del 15 de junio al 30 de septiembre, para Uzbekistán, si uno quiere visitar las míticas Samarcanda y Bujara, lo mejor es evitar los meses de más calor, julio y agosto; mi recomendación es hacerlo entre mayo y junio o septiembre y octubre. En AFA Travel estamos encantados de guiaros por los parajes más espectaculares de Asia Central. Y si lo tuyo es viajar a tu aire, ponemos a tu disposición motos BMW para que puedas moverte libremente por el país.

Háblanos de qué representa para ti la soledad del viajero; también de lo que aporta compartir la aventura de un modo colectivo, de las amistades que has hecho a lo largo de los años.
Viajar solo o viajar en compañía son dos mundos aparte, hay quien ama una versión y repudia la otra, pocas veces encontramos términos medios en los viajeros habituales. No obstante, yo he aprendido a valorar y disfrutar ambas opciones. En mi caso, a mi me encanta viajar solo cada vez que estoy buscando nuevas rutas, me gusta sentir esa libertad de movimiento, la capacidad de poder perderme, equivocarme, conducir 12 horas seguidas o tan solo una, me gusta sentir la soledad y envolverme con el entorno, esto solo te lo ofrece el viaje solo en compañía de tu moto… Pero por otro lado, cuando me encuentro con lugares bellos, inmediatamente tengo ganas de poder mostrarlos, es una sensación extraña, disfrutar la soledad y desear compartir el momento. Viajar en compañía ofrece momentos inolvidables la mayoría de ocasiones, especialmente si la compañía ha estado bien seleccionada; es especial compartir veladas después de una larga jornada en la moto rememorando el día y planificando la siguiente etapa.

Ricard Tomás, una vida dedicada a la aventura.

A propósito de viajar solo… tú que eres un excelente conocedor de Kirguistán y el entorno, que has tratado con sus gentes, que has viajado durante miles de kilómetros por sus carreteras y pistas: ¿qué recomendaciones darías a quien esté planteándose realizar un viaje en moto pero sienta cierto temor?
Pues más que una recomendación yo daría un aviso, Kirguistán es altamente adictivo, el riesgo de enamorarse del país y de sus gentes es altamente elevado. Es un país básicamente nómada y en sus genes llevan marcada la hospitalidad, algo absolutamente necesario en sociedades nómadas, por tanto, en ningún lugar del país te sentirás rechazado o como un extraño, por el contrario, serás siempre bienvenido. Por otro lado, en lo referente a la moto, Kirguistán es un verdadero paraíso para los amantes de las dos ruedas, cierto es que hay más kilómetros de pistas que de asfalto, aunque no siempre son pistas complicadas para un motard medio sin mucha experiencia en lo marrón. Pero si alguien quiere experiencias con más dosis de adrenalina, también las tenemos.

Ricard Tomás en La Leyenda Continúa, Cantalejo.

Antes apuntabas que todavía hay mucha gente que siente recelo a los “stán”, a la religión, a los conflictos… pero el día a día seguro que se vive de un modo muy diferente. Tú lo habrás gestionado en infinidad de ocasiones, en ti mismo y con tus grupos, pero ¿cómo transformar el miedo a lo desconocido en estímulo y confianza?
La adrenalina es adictiva también, pero sí, es difícil soltar el área de confort y lanzarse a pelear y vencer los miedos, por ello, solo se me ocurre un consejo: atrévete, el mundo está lleno de sorpresas y te está esperando, no dejes que te lo cuenten, vívelo.

Para terminar… ¿tienes prevista alguna “celebración” especial para los 60? ¿Algún nuevo reto, algún nuevo desafío?
Vaya, me vas a hacer ponerlo público, pero sí, tengo un reto muy especial que no sé si voy a poder conseguirlo: quiero escalar el K2 para celebrar los 60.

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Quique Arenas

Director de Motoviajeros, durante más de 25 años, en sus viajes por España, Europa y Sudamérica acumula miles de kilómetros e infinidad de vivencias en moto. Primer socio de honor de la Asociación Española de Mototurismo (AEMOTUR), embajador de Ruralka on Road y autor del libro 'Amazigh, en moto hasta el desierto' (Ed. Celya, 2016) // Ver libro

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