MOTOVIAJEROS.ES
Tajo Internacional, un edén para la moto Tajo Internacional, un edén para la moto
Existe un lugar donde el tiempo transcurre más despacio. Una porción de tierra bendecida por el agua, donde aún es posible reencontrarse con las... Tajo Internacional, un edén para la moto

Peña Buraca o Canchal de los dos ojos, en Piedras Albas (Cáceres).

Existe un lugar donde el tiempo transcurre más despacio. Una porción de tierra bendecida por el agua, donde aún es posible reencontrarse con las esencias más puras de una existencia tranquila, inserta en una viva naturaleza de fértiles cromatismos. Ese lugar, ese edén situado entre Portugal y España, es la Reserva de la Biosfera Transfronteriza Tajo-Tejo Internacional, y representa un viaje bucólico hasta el más bello pulmón natural del gran río peninsular y un soberbio destino para el mototurismo: las carreteras de Extremadura cuentan con un asfalto perfecto y se adentran en silencio, como mimetizadas en su entorno, hasta las poblaciones que forman parte de un territorio alejado del turismo de masas.

Los motoviajeros buscan destinos singulares, recónditas carreteras y la exploración de espacios en contacto con la naturaleza. Ir más allá, sentir la experiencia de la unicidad. Ese wanderlust se materializa en Extremadura en una zona transfronteriza de gentes hospitalarias, horizontes interminables e innumerables atractivos ecológicos, patrimoniales y gastronómicos.

El Parque Internacional Tajo-Tejo se extiende a lo largo de 14 municipios de la provincia de Cáceres y 12 de Portugal. Fue creado en 2013 para unir los dos parques naturales de las vertientes española y portuguesa. Cuenta con auténticos referentes universales, como el puente romano de Alcántara, pero también con pequeñas aldeas y rincones ocultos, donde las formas de vida permanecen inalterables desde hace décadas.

Confluencia del Sever con el Tajo, que sirve de imagen corporativa para Tajo Internacional.

La exhuberancia de este espacio hispanoluso, declarado Reserva de la Biosfera por la Unesco en 2016, se proyecta en parajes alfombrados por encinas, alcornoques y jaras. Parajes donde los animales han encontrado un hábitat en el que prosperar, se diría que felices. Son parte consustancial a nuestra ruta en moto: la majestuosidad del ciervo, el vuelo poderoso del águila, el crotorar de la cigüeña, las escenas pastoriles que nos hacen creer, en ocasiones, que estamos dentro de un documental y no solo en un viaje… Están ahí, de verdad, y no solo en los folletos de información turística. No son un reclamo, son una gran verdad. Todo respira quietud, equilibrio, paz y agradable acogimiento. De fondo, siempre el Tajo y sus afluentes, Erjas, Aravil y Pónsul por el norte; Salor y Sever por el sur.

Rectas, curvas, tiempo detenido, un viento apacible en el rostro y… la sensación de formar parte de un todo armonioso crean momentos indescriptibles. Las carreteras que comunican unos pueblos con otros apenas tienen tráfico. Son como pequeños hilos tributarios de alquitrán en la inmensidad de un mundo bello, casi poético. En primavera los campos escriben versos con sus mejores flores. Miles de margaritas, amapolas, jaras y cantuesos pintan la tierra con una gama de luz parnasiana. Al final del estío, con las primeras lluvias, los montes acogen la llamada del ciervo en su época de celo. Y la dehesa, con sus pastos estacionales, muda sus colores fiel a los ciclos. Este lienzo está ahí para nosotros. Todo está ahí para nosotros. Es un regalo para los sentidos y una llamada inequívoca a desarrollar nuestro impulso viajero. Una oda al slow ride. Qué inmensa suerte tenemos de contar con lugares que nos dan tanto. Solo hay que ir a descubrirlo, querer estar dentro.

Iglesia de Santa María la Mayor de la Asunción, en Brozas.

TAJO INTERNACIONAL EN MOTO

¿Cómo llegar hasta el Tajo Internacional? Una de las grandes ventajas es que, a pesar de su aislamiento, desde Madrid, y en poco más de tres horas a través de la A-5, alcanzamos nuestro destino. Similar tiempo desde otros lugares como Palencia o Córdoba, por solo citar. Ubicado en un espolón geográfico del mapa cacereño, Tajo Internacional nos da la bienvenida con su característica penillanura, y nos cita en primera instancia con un pueblo de notable interés histórico-artístico: Brozas. Su conjunto monumental es sorprendente, con la iglesia de Santa María la Mayor de la Asunción como uno de los grandes tesoros de su casco histórico. También destacan numerosos conventos, casas solariegas y el castillo de la Encomienda Mayor de la Orden de Alcántara. La gran mayoría de estas construcciones datan de los siglos XV al XVII, cuando la villa experimentó su mayor desarrollo.

Tajo Internacional también es destino gastronómico; en la imagen Elvira Bonilla, de La Laguna.

De igual forma, Brozas cuenta con numerosas zonas idóneas para observar una rica diversidad de aves esteparias y acuáticas: anátidas, grullas, avutardas y cigüeñas se dan cita en las charcas y humedales brocenses. También su gastronomía es altamente reseñable: a las recetas tradicionales de cordero, chanfaina, tencas y coles con “bobos”, se les ha unido una apuesta de modernidad. Un buen ejemplo es el Restaurante La Laguna, cuya carta rinde culto a la cocina típica extremeña y portuguesa, con un toque innovador donde la calidad del producto y la originalidad de las propuestas colmarán las expectativas de los paladares más exquisitos. Elvira Bonilla, que cuenta en su haber con varios premios en concursos gastronómicos de cocineros profesionales, es la responsable de los fogones. Junto a su hermano Ángel regentan un restaurante que se ha convertido en todo un referente, con un menú diario al alcance de todos los bolsillos.

Tradición e innovación en la gastronomía de Tajo Internacional.

Continuando con nuestra ruta llegamos a Villa del Rey. Al atardecer, por la carretera que nos conecta a través de la dehesa trujillana-cacereña con esta pequeña localidad de apenas 300 habitantes, seguimos acompañados por un sinfín de aves. Las cigüeñas coronan la torre de la iglesia. En el bar del pueblo, quienes marcharon años atrás en busca de prosperidad comparten ahora, ya jubilados, un chato de vino y conversaciones que encierran toda una vida de trabajo, convencidos de que “como en el pueblo, no se vive en ningún otro sitio”. En esta España vaciada hay quienes también vuelven. Para ellos, sin duda, la felicidad está lejos de la vorágine de la ciudad.

Hay quienes vuelven… y hay quienes nunca se han ido. Como Laura, Ángela y Pedro Salgado, propietarios de la Casa Tía María, en Mata de Alcántara. Ellos son un claro exponente de que con trabajo, perseverancia e ilusión, es posible crear nuevos proyectos de emprendimiento en el mundo rural. Aunque en su pueblo no hay internet. Por tanto, se ha de venir a desconectar, no a conectar. Y si se ha de conectar, en todo caso que sea con el Altísimo, pues si algo destaca en este pueblo de pastores es la iglesia de Nuestra Señora de Gracia, declarada Bien de Interés Cultural.

Gregoria Bello, junto a la iglesia de Mata de Alcántara.

Levantada durante el siglo XVI por el arquitecto Pedro de Ibarra, se trata de un templo inacabado, ya que las obras tuvieron que suspenderse por falta de presupuesto, lo que confiere a esta iglesia un aspecto singular. El encanto de lo imperfecto. Gregoria Bello, que a sus 83 años nos confiesa que si pudiera se compraría una moto –sigue los programas de Miquel Silvestre y está enterada de lo que ocurre en MotoGP-, nos muestra la bóveda de crucería, los sillares de granito y las pinturas murales. El brillo de los ojos de esta mujer, su vitalidad y su sencillez contrastan con la imagen recia y granítica de la iglesia. Hasta su apellido le hace justicia. Toda la vida que no tienen esos muros, rebosa en los cristalinos ojos de la señora Gregoria. Contrastes.

El conventual de San Benito y su majestuosa galería de Carlos V.

Apenas seis kilómetros nos separan de nuestro siguiente destino: Alcántara, cuya denominación proviene del árabe y no deja lugar a dudas, significa “el puente”. Su impresionante puente romano, que salva el abrupto desnivel provocado por el Tajo, data del siglo II d.C. y se ha conservado hasta nuestros días en perfectas condiciones, lo que posibilita el tránsito del tráfico rodado a una altura que en su punto más elevado alcanza los 70 metros sobre el cauce del río. Fue declarado Monumento Nacional en 1924. Pero Alcántara no es solo su puente. El conventual de San Benito es uno de los recintos sacros más bellos y majestuosos de la región; en ocasiones eclipsado ante la inmensa –y lógica- fama del puente romano. Durante los siglos XVI y XVII se construyeron importantes edificios civiles y religiosos en el interior del recinto amurallado.

La localidad fue un centro estratégico de la Orden homónima y en la actualidad representa el epicentro del Parque Natural Tajo Internacional. El Centro de Recepción y Oficina de Turismo se encuentra en el número 21 de la avenida de Mérida, donde nos informarán sobre cómo llegar… ¡también hasta la playa! Sí, por sorprendente que parezca, a pocos kilómetros del núcleo urbano aparece una zona de baño en un enclave espectacular, la Cantera de Alcántara. Muy cerca tenemos un mirador desde donde se divisa la presa y el puente romano, dos grandes obras de ingeniería separadas por casi dos mil años. Podemos acceder con nuestras motos hasta él.

La cantera de Alcántara se ha transformado en una playa en la que es posible bañarse.

La ruta encadena un pequeño tramo de curvas y nos conduce en dirección norte a Piedras Albas. Tenemos Portugal a escasos 7 kilómetros. El enclave de mayor interés no está fuera sino dentro de las calles y plazas de Piedras Albas. Nos referimos a “Peña Buraca”, también llamada “Canchal de los dos ojos”. No es difícil llegar hasta ella si preguntamos en el pueblo, ya que se localiza a menos de 10 minutos por el camino conocido como “Casa del Cuartillo”. La pista no está pavimentada pero no presenta ninguna dificultad. Tras cruzar un paso canadiense, giramos a la derecha y semiescondida entre el encinar, escoltada por un yacimiento donde aparecen diseminados lagares, tumbas y restos de mampostería, aparece esta enorme roca con dos grandes orificios donde se cree que ya se rendía culto desde época prerromana. Es una fotografía que no debe faltar en nuestro álbum de la ruta.

Puente romano de Segura, frontera entre España y Portugal.

ENTRANDO A PORTUGAL
El puente romano de Segura es uno de los pasos fronterizos más espectaculares entre España y Portugal. Sortea el Erjas creando al norte un escarpado congosto, y sirve de línea divisoria entre ambos países. Tras 20 kilómetros por tierras lusitanas, penetramos nuevamente en Extremadura a través de la CC-174. Zarza la Mayor nos espera. Dentro del pueblo merece la pena visitar la Fuente de la Conceja, una muestra de arquitectura funcional popular construida en el siglo XIV; la monumentalidad de sus formas alberga uno de los principales yacimientos acuíferos de la zona. También destacan la bella iglesia parroquial de San Andrés, que se alza frente a la Casa Consistorial, y la fortaleza de Peñafiel, de difícil acceso a través de una pista. Los zarceños han vivido a lo largo de la historia múltiples guerras a consecuencia de la estratégica ubicación del municipio. Su carácter fronterizo ha marcado su devenir, y la estoica heroicidad de sus gentes provocó que Felipe IV otorgara al pueblo el adjetivo de “la Mayor”. A pesar de guerras e incendios, siempre resistió los intentos de ocupación.

Casa Consistorial e Iglesia de Zarza la Mayor.

Al noroeste, del lado portugués, encontramos Penha García y, encaramado sobre un promontorio, el siempre fascinante Monsanto, uno de los enclaves más espectaculares del Tajo Internacional, con sus características casas construidas entre enormes bolos berroqueños y el castillo que sirve de fabulosa atalaya panorámica. Igualmente arrebatadora es Idanha-a-Velha, otra de las pedanías de Idanha-a-Nova. Si optamos por continuar por el interior del país vecino hasta enlazar con la zona sur de la parte cacereña de nuestra ruta, el track nos conducirá por Castelo Branco y Marvão, ambos municipios integrados igualmente en Taejo Internacional. En el caso de esta última población, joya alentejana regada por el Sever, además de ser un enclave fascinante en sí mismo, nos sirve de puerta de entrada a Extremadura por un paso de montaña fabuloso: Puerto Roque.

Puerto Roque.

Los farallones de roca se recortan como arpones sobre el cielo. No resulta raro encontrar escaladores por la zona. El bosque, frondoso y de un intenso verde, nos catapulta hacia los dominios de Valencia de Alcántara. Semejante territorio no pasó desapercibido para los pobladores prehistóricos de la zona, y su conjunto megalítico es uno de los más importantes de Europa, con medio centenar de dólmenes, algunos de ellos accesibles a través de pistas no asfaltadas. Nuestra recomendación es tener clara la ubicación de los dólmenes más representativos y adentrarnos en esta red de caminos, preferiblemente, con motos trail. El entorno natural en el que se hallan es francamente arrebatador.

Dolmen "El Mellizo", Valencia de Alcántara.

En cuanto a la población, Valencia es el municipio con mayor número de habitantes de todo el Parque Natural. Antonio Cándido es el presidente de la Asociación Turística Tajo Internacional-Sierra de San Pedro, una entidad que se ha creado para dar cabida, no solo al turismo rural, sino a todo tipo de establecimientos. El planteamiento de este grupo de empresarios y comerciantes es integral, y su compromiso con el turismo nace desde el mismo momento en que el viajero llega hasta el pueblo. En el caso de la moto, Cándido lo tiene claro: la zona reúne todas las condiciones y es ideal para el disfrute del mototurismo y las motos de campo; “incluso varias fincas cuentan con pistas específicas para hacer off road”, recalca.

El Museo Etnográfico y el Barrio Gótico son dos de las atracciones imperdibles de la población junto con la iglesia de Nuestra Señora de Rocamador, el retablo de Churriguera, los cuadros de Luis de Morales, la talla del Cristo de las Batallas atribuido a Berruguete, varios templos, conventos y el castillo-fortaleza árabe. Tampoco hay que desdeñar la gastronomía de la zona, ya que Valencia de Alcántara cuenta con buenos restaurantes que ofrecen platos y repostería tradicionales. No hay que marcharse sin probar el “buche”, un clásico en Tajo Internacional.

El Barco del Tajo, en el término municipal de Cedillo.

La N521 y posteriormente la EX374 nos trasladan a un territorio prácticamente despoblado, pero no por ello exento de interés. Los animales, una vez más, serán nuestros únicos compañeros de viaje, por tierra, agua y aire. Acóplate en la moto y disfruta: velocidad constante y rumbo a Cedillo. Por fin vamos al encuentro con el Tajo, que junto con el río Sever (por el oeste) confluyen en la frontera con Portugal –una imagen que ha servido para crear el logotipo del Tajo Internacional-. Si queremos realizar un crucero fluvial, una embarcación nos permite disfrutar de una navegación única. El barco cuenta con 80 plazas y realiza diversas rutas. Lo mejor es consultar en su página web horarios y disponibilidad.

El alcalde de Cedillo, Antonio González, continúa moviéndose por el pueblo en su bicicleta de toda la vida. Todo el mundo le llama “Botines”. En esta localidad que no sobrepasa los 500 habitantes, curiosamente, nadie tiene acento cacereño; al contrario, todo el mundo habla con una dicción perfecta y neutral, sin dejes ni empeños. Lo que sí tienen es un Centro de Información y Espacio Cultural de visita obligada. La entrada es gratuita. “El Casón” encierra en su interior un Aula Etnográfica, una Biblioteca, Salón Multiusos, Sala Audiovisual, terraza y torre mirador. Está auspiciado por la Diputación de Cáceres y cuenta con unos paneles informativos, salas de fauna y flora y… golondrinas que trisan al otro lado de los cristales, suspendidas en el aire, con sus vuelos vertiginosos. Forman nidos al abrigo de los ventanales, y se turnan para alimentar a sus crías. Son como de la familia. El hombre y los animales continúan coexistiendo con naturalidad en Tajo Internacional. Es como si no existiera división de mundos. Y nosotros, una vez más, somos privilegiados testigos de todo ello.

Rodando en paralelo del Tajo, en Herrera de Alcántara.

Llegados a este punto es importantísimo andar con cuidado en la planificación de nuestra ruta. Aunque es posible cruzar a Portugal a través de la central hidroeléctrica del Tajo, hay que informarse bien de los horarios de tránsito. De Cedillo a Montalvao, dependiendo de cuándo queramos cruzar ‘la Raya’, puede haber 14 kilómetros o puede haber 100; no es un tema baladí. Así pues conviene no fiarse de Google Maps ni otros sistemas de planificación de rutas on-line; mejor tener presente esta circunstancia para evitar inesperados inconvenientes. La central solo está abierta al tráfico los fines de semana, y no a cualquier hora. Nuestra recomendación, no obstante, es realizar el paso a través del Puerto Roque.

Desde Cedillo hacia el noreste circulamos por la parte más occidental de Extremadura. Es un tramo de transición; la carretera es de menor rango y la única de todas las que hemos recorrido que no tiene un pavimento en perfecto estado. Herrera de Alcántara fue habitado desde antiguo, prueba de ello son los dólmenes milenarios existentes en el municipio. Romanos, árabes y cristianos ocuparon después el lugar hasta convertirlo en una Villa de Realengo a partir del siglo XV, perteneciente a la Orden de Alcántara. En el XVII las guerras con Portugal arrasaron la fortificación de Herrera.

Centro de Interpretación "El Péndere", Santiago de Alcántara.

En Santiago de Alcántara están ubicados el Centro de Interpretación del Megalitismo y el Centro de Interpretación “El Péndere”. Ambos nos ayudarán a preparar una completa visita por los valores artísticos del pueblo (colonia romana de las “Eras de Ulloa”, necrópolis de “la Lagunita” e iglesia de Nuestra Señora de la Consolación, datada en los siglos XVI-XVII). Mención aparte merecen las cuevas de “el Buraco” y “la Gragera”, con rutas señalizadas para llegar hasta ellas.

Siguiendo la CC37 alcanzamos Carbajo. Se elevan los montes y se escarpa el terreno. Estamos en zona cinegética. La abundancia de caza mayor ha generado un abundante recetario de guisos de venado y jabalí. En Carbajo encontramos aceite de primera y sabrosos quesos que cuentan con importantes galardones nacionales e internacionales. La quesería de Francisco Morán e Hijos se ha convertido en fiel garante de una arraigada tradición que comenzó “el abuelo Santos” 100 años atrás. En la actualidad, la empresa familiar está regentada por tres hermanos que han demostrado su innegable compromiso con la calidad, imprimiendo a la producción de los quesos de oveja y cabra unos procesos de maduración artesanal de resultados incontestables: primer premio en la Feria Nacional del Queso 2019 celebrada en Trujillo con su “Queso Francisco Sudao”; tres medallas de plata en el World Cheese Awards 2018-19 de Bergen (Noruega); medalla de oro en el mismo certamen celebrado en Londres 2017-2018… la lista de reconocimientos no para de crecer.

En Carbajo se producen quesos de primera calidad.

Detrás de este éxito se esconde un duro capítulo de superación. Tras la devastadora pérdida de sus padres en un corto espacio de tiempo, estos tres jóvenes decidieron dar continuidad a la empresa familiar. Se quedaron en el pueblo y apostaron por salir adelante desde este punto olvidado de la provincia de Cáceres. No solo lo consiguieron, sino que encumbraron sus quesos a las más altas cotas de calidad. Todo un ejemplo. O muchos a la vez, concentrados en una misma historia.

Siguiendo el curvilíneo curso de la CC126, es muy probable que veamos venados a medio camino entre Carbajo y Membrío, la siguiente de las poblaciones que forman parte del Tajo Internacional. De nuevo los animales forman parte intercalada del paisaje urbano. El pastoreo y la ganadería se imbrican en el caserío encalado: cerdos ibéricos, cabras, ovejas, caballos… De entre los tejados anaranjados sobresale una cúspide blanca sostenida por sillería. Es el templo parroquial de Nuestra Señora de Gracia. Una buena forma de tener una vista panorámica es bordear las charcas de en derredor y el embalse del cementerio, allí donde el arroyo del Realito se funde con la Cañada Real de Gata, cuyas huellas también encontramos en Piedras Albas y Zarza la Mayor. Membrío es cruce de caminos desde tiempos inmemoriales, y la existencia de tumbas antropomorfas y los restos de un antiguo castro así lo atestigua. En los chozos del Parral las cigüeñas hicieron su hogar. Imitando al hombre.

Las lluvias del final del verano dan paso a la berrea.

La N521 nos traslada sin demoras hasta Salorino. Rodar plácidamente con la moto a través de la dehesa cacereña, con su bosque mediterráneo de encinas y alcornoques y su rica diversidad biológica, nos ofrece respuestas de por qué viajamos en moto. Extremadura, con más de un millón de hectáreas adehesadas (35% del total español), constituye un paraíso ecológico. Su sistema agroforestal ha impulsado un potencial social, cultural y económico que, basado en la sostenibilidad y una acertada gestión medioambiental, ha pervivido hasta nuestros días desde épocas romanas. Viajamos ahora por este verde tapiz.

El nombre de Salorino tiene una procedencia etimológica tan explícita que no requiere demasiadas elucubraciones. Situado al sur del río Salor, visto desde el aire o en cartografía, el conjunto de ríos, arroyos y riveras se extiende en torno al núcleo urbano como una extensa red de capilares fluviales. El paraje de los Molinos y la Torre, la iglesia de San Ildefonso (construcción barroca del s. XVIII) y la ermita de Santa Ana bien merecen una visita. Los molinos harineros ya se citan en el diccionario de Pascual Madoz del siglo XIX. El segundo domingo de mayo se celebra la “Romería de los Molinos”, una fiesta de carácter lúdico que tiene lugar en la rivera del mismo nombre.

Salorino.

Completamos esta ruta circular por Tajo Internacional en Herreruela, visitando la iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación y la estación abandonada de ferrocarril. Estamos en zona de baja contaminación lumínica, por lo que disfrutar de una noche estrellada en estos páramos, y más aún en época de berrea, es una de esas experiencias que se queda grabada en la memoria ad infinitum. A pocos kilómetros de Herreruela, entrando por la EX302, descendemos hasta el río Salor. Es un paraje precioso, y una antigua carretera nos permite indagar por un recodo hasta el puente antiguo. En días de atmósfera limpia, los cielos de un azul índigo se recortan sobre el paisaje para crear una imagen vívida. Detén la moto, observa, escucha y siente. Ahora sí, estás dentro.

La moto causa inusitada expectación en Herreruela.

El paso de una economía agraria a otra industrial y, por ende, de una sociedad rural a otra urbana, provocó en España un éxodo rural que dejó a muchas comarcas en el alero. Hoy en día, con el apoyo de las instituciones y el descubrimiento de nuevos recursos de desarrollo socioeconómico, muchos municipios vuelven a sonreír. Aquí no encontrarás casas llenas de personas; encontrarás personas que llenan: párate a conversar; niños, adultos y mayores tienen mucho que contar; y nosotros mucho que aprender. Cada día son más los moteros que canalizan sus inquietudes y gustos a través del mototurismo, apreciando las bondades de las gentes sencillas, descubriendo el rico patrimonio de nuestros pueblos, degustando la exquisita gastronomía local, sumergiéndose en parajes naturales y disfrutando con buenas carreteras de la conducción. Tajo Internacional tiene todo eso y mucho más. Es un edén para la moto. Solo has de querer vivirlo como un viajero de verdad. Porque aquí todo lo que ocurre es de verdad.

DÓNDE COMER > DÓNDE DORMIR > EMPRESAS DE OCIO > EXPERIENCIAS > TRACK > WEB >

 

Texto y fotos: Quique Arenas.-

Compartir

Quique Arenas

Director de Motoviajeros, durante más de 25 años, en sus viajes por España, Europa y Sudamérica acumula miles de kilómetros e infinidad de vivencias en moto. Primer socio de honor de la Asociación Española de Mototurismo (AEMOTUR), embajador de Ruralka on Road y The Silent Route. Autor del libro 'Amazigh, en moto hasta el desierto' (Ed. Celya, 2016) // Ver libro

Deja un comentario

CLOSE
CLOSE