Sierra del Montsec Sierra del Montsec
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Desfiladeros desafiantes. Parajes que datan de hace millones de años. Pueblos con encanto y un rico patrimonio monumental son las señas de identidad de la Sierra del Montsec, en el prepirineo leridano. Publicado en el Nº 12 de Motoviajeros (5/10/2015).

Santa María de Valldeflors, en Tremp.La Sierra del Montsec está ligada inexorablemente al discurrir de los ríos Noguera Pallaresa y Noguera Ribagorçana. Durante millones de años, la fuerza erosiva de estos caudales han tallado unos desfiladeros de vértigo y el carácter de esta calcárea antesala del Pirineo. Es por ello que se trata de un escenario ideal para la práctica de actividades en la naturaleza, como senderismo, montañismo y otros muchos deportes al aire libre, especialmente dentro de la modalidad fluvial. El entorno cuenta con afloramientos geológicos únicos en el mundo. A nivel botánico, estudios recientes han demostrado que las primeras flores que aparecieron en nuestro planeta se desarrollaron en la serranía de Cuenca y en el Montsec (la denominada Montsechia vidalii) hace unos 130 millones de años, cuando esta zona era una tierra baja anegada por abundantes lagos de agua dulce.

La red de carreteras es exigua a consecuencia de su accidentada topografía. Pero los trazados que perforan esta cordillera nos permiten acceder a lugares extraordinarios y disfrutar de unas jornadas de moto animadas y gratificantes. Establecemos nuestro “campamento base” en Tremp, el municipio más grande de Cataluña con más de 300 km2 de superficie y capital de la comarca leridana del Pallars Jussà.

Tremp no es solo el principal centro comercial y de servicios de la zona, también encierra en su interior un amplio patrimonio histórico y cultural. El casco antiguo, de aire medieval, tiene su centro en la plaza de la Creu, donde se emplaza el Ayuntamiento. Los edificios más emblemáticos son la iglesia de Santa María de Valldeflors (s. XI), con una fisonomía actual de estilo gótico tardío fruto de diferentes transformaciones, el antiguo Hospital de los Pobres (s. XVI) o el Puente de Santiago, de origen románico, remodelado a principios del siglo XVIII. De igual modo, existe un espacio de recepción del visitante, el Epicentre, orientado a difundir el patrimonio de una comarca en el que se mantiene en pie vestigios del pasado, con pueblos que conservan torres medievales, ermitas románicas y representaciones de la arquitectura popular.

Con David Llardén, del Hotel Alegret.Y precisamente a escasos metros del Ayuntamiento, en el corazón del núcleo histórico, se construyó el Hotel Alegret. Un establecimiento familiar que, además de procurarnos descanso, hace gala de servicios y ofertas especiales para motoviajeros, incluyendo su servicio de restaurante. El trato que dispensa David Llardén, su responsable, es sencillamente exquisito. Además de ofrecernos interesantísima información de la zona, se preocupa por detalles tan reveladores como la limpieza y seguridad de nuestras motos, la información puntual de carreteras, gasolineras y talleres de moto cercanos, adaptación de horarios de comida para que podamos encajar nuestras rutas, e incluso la previsión del tiempo para planificar correctamente nuestros recorridos. En resumen, 100% “bikers-friendly”. Por si esto fuera poco, los precios son anti-crisis de verdad, las habitaciones garantizan un descanso reparador (las camas están equipadas con colchones de viscoelástica) e, insistimos, el trato del personal es inmejorable. Las instalaciones son sencillas y económicas, pero no por ello se ha descuidado la calidad, y son fruto del esfuerzo y el compromiso de este negocio familiar por ofrecer una relación calidad-precio convincente. En una conocida web de reservas hoteleras la puntuación del Alegret, basada en más de 120 opiniones de usuarios, es de 8,7 sobre 10. Todo dicho.

Desde Tremp podemos pergeñar varias escapadas moteras. Por una parte, antes de adentrarnos en el plato fuerte, es posible descubrir la recóndita carretera que une Senterada con Gerri de la Sal (ver mapa). Para ello, necesitamos poner rumbo a La Pobla de Segur a través de la C-13 y conectar con la N-260 en sentido noroeste. Pegado a Tremp encontramos el embalse de Sant Antonio, en Talarn. Al llegar a Senterada viramos a la derecha por la L-503 hasta entrar en La Pobleta de Bellvei (a 4 km). Mucho cuidado con no pasarnos el desvío hacia la derecha -casi inadvertido- o acabaremos perdidos en la inmensidad de la Vall Fosca… en cuyo caso, solo cabe dar media vuelta. El rótulo nos indica Mentui / Montcortés / Peracalç. Para dentro. Literal… porque el hilo alquitranado se interna en el barranco de Ruixou y un espeso manto vegetal que, poco a poco, nos va rodeando en mitad de la nada mientras el chasis de nuestra moto se retuerce enloquecido en una intestinal sucesión de curvas. Así hasta que alcanzamos el estany de Montcortés, donde la parada es obligatoria. Una antigua leyenda del Pallars revela que en este mismo lugar, donde ahora vemos esta pincelada bucólica de agua, antes existió una ciudad. Un buen día, un vagabundo pasó por ella pidiendo caridad y no consiguió nada de ninguna casa; tan solo una mujer le dio un trozo de pan. El hombre, en agradecimiento, le advirtió providencialmente que por la noche habría una gran tempestad y que no saliera de casa porque la ciudad se inundaría por completo. Y así ocurrió. Aún hoy se cuenta que en la noche de San Juan aparece la mujer llevando el pan, y que desde el fondo del lago se oyen los gritos desesperados de los habitantes de la ciudad…

Estany de Montcortés.Gritos no se oyen, pero sí se escucha con nitidez y pureza el sonido de la naturaleza. Todo aquí respira paz, y uno tiene la sensación de encontrarse muy lejos de lo cotidiano, a pesar de que estamos en un desvío a escasos kilómetros de la “civilización”. La estrecha línea que nos sirve de guía continúa encadenando giros hasta descender desde Paramea hasta el mismo cauce de la Noguera Pallaresa, afluente del Segre. Como aperitivo no está nada mal.

Otra opción, con amplias panorámicas y una carretera más rápida y en mejor estado, consiste en unir Tremp con El Pont de Montanyana (ver mapa). Es la carretera C-1311. Se la “debemos” a David, para qué negarlo. Fue él quien nos confesó que se trata de un itinerario que conocen y valoran moteros de otros países, que no dudan en incorporarla a sus dispositivos de navegación. De hecho, pudimos comprobarlo en primera persona. A veces necesitamos aprender a valorar más lo que tenemos; entronizamos los destinos de mayor renombre y obviamos injustamente lugares sorprendentes. Que están ahí, “cerca” de casa. Como la solitaria C-1311.

Para poner en valor las palabras de David, mientras preparábamos el equipo fotográfico para capturar el vasto horizonte que se extendía ante nuestros ojos poco antes de coronar el col de Montllobar (1.080 m), a lo lejos comenzó a escucharse el rugido de unas motos. En ellas venían Giorgio, Marco, Paolo y Bárbara. Matrícula italiana pero máquinas con alma japonesa, alemana y austriaca. Desde Milán hasta….¡la C-1311! Esa misma tarde todos cenamos juntos, compartiendo fotos, risas, relatos y amistad. Y sí, ellos escogieron un menú typical spanish: jamón “pata negra” y paella. En tierras leridanas, ¡¿por qué no?! Eh, sin risas… pensándolo bien, si fuéramos nosotros quienes estuviésemos en Milán, ¿a quién se le ocurriría pedir un cocido? ¡A nadie! Pizza para todos y de postre… tiramisú, ¡faltaría más! Pues eso, ¡muy bien hecho amigos transalpinos!

Desfiladero de Terradets.Tremp-Balaguer-Àger-Tremp (ver mapa)
La belleza del paisaje prepirenaico emerge con toda su fuerza en el desfiladero de Terradets. Nos sumergimos en él saliendo desde Tremp hacia el sur. En primer lugar aparece el embalse de Terradets y, poco después, la C-13 se encajona en los vetustos paredones del Montsec: en algunos puntos alcanzan alturas de 600 metros. La conducción es ágil y la carretera fluye junto al caudal verde azulado hasta escabullirse de la roca. El asfalto es magnífico y el bosque mediterráneo observa nuestras huellas junto a los quebrantahuesos que sobrevuelan esta Reserva Natural. Llegamos a Balaguer, cuyo conjunto monumental ha resistido los embates de la Historia. Su posición estratégica no pasó inadvertida para sus diferentes moradores, y fue centro de batallas y ocupaciones.

Comenzamos por el Llano de Almatà, uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de Cataluña. Aquí se establecieron los árabes en torno al 713-715, cuya herencia aún está presente en el centro histórico de la ciudad. Dominando el horizonte se alza la iglesia gótica de Santa María, cuya construcción se inició en 1351. Se la conoce por el nombre de Lo Campanar por su vistoso campanario octogonal. Su geometría, su sencillez y sus espléndidas panorámicas son un reclamo irresistible. Declarada Monumento Histórico-Artístico puede visitarse durante los fines de semana. La iglesia, el convento de las clarisas, la rectoría y la casa del santuario del Sant Crist forman un conjunto arquitectónico visible desde la lejanía.

En la parte baja hay que ver la plaza porticada del Mercadal, una de las más grandes de Cataluña. Hay otros muchos lugares de interés, como el convento de Sant Domènec, el Castell Formós (posterior palacio residencial de los condes de Urgell) o el chalet Montiu… Como nuestra ruta completa es corta (123 km), dispondremos de tiempo para descubrir los encantos de Balaguer. Y también para tomarnos un refresco o sucedáneo 0,0 junto al Segre.

Y de la C-13 a la C-12. Perteneciente a Os de Balaguer, llama la atención el Monestir de les Avellanes, una abadía del siglo XII reconvertida en hotel que encontramos entre viñedos y tierras menos abruptas que las de Àger, nuestro siguiente destino, en el somontano meridional. Muy próximo está el Parque Astronómico del Montsec (PAM), que cuenta con el telescopio más grande y avanzado de Cataluña. Y es que el turismo astronómico se está erigiendo en un sector estratégico para la zona, que ha visto aumentar significativamente sus visitantes desde que el observatorio abriese el primer aula de Europa que permite observar estrellas mediante la proyección de imágenes en un sistema de ocho pantallas.

También cerca encontramos el desfiladero de Mont-Rebei, inaccesible desde carretera y situado en la frontera con Aragón. Y es que, orientado en dirección Este–Oeste, este congosto y el de Tarradets dividen a la cordillera en tres áreas diferenciadas: el Montsec de l’Estall pertenece a Huesca; el Montsec d’Arei y el Montsec de Rubies, a Lérida.

Precisamente uno de los grandes valores de Mont-Rebei es su aislamiento. El camino clásico (GR-1) tiene un recorrido de unos 4 km y una duración total de 4 horas. Las paredes llegan a alcanzar los 500 metros de caída vertical, con puntos donde la anchura mínima es de tan solo 20 metros. Eso sí, nada de moto. Aquí toca andar y echar un pulso a los abismos que surgen bajo nuestras pisadas, con algunas pasarelas que escalonan verticalmente la roca.

Desde Àger es posible aventurarse por un camino pseudopavimentado que atraviesa el coll d’Ares hasta Alsamora y El Pont de Montanyana (ver mapa). Pero nuestra recomendación es que únicamente se realice con motos de trail -o con cualquier otra montura sobre la que se postule un osado jinete-, ya que los tramos de firme ingobernable ganan por goleada. En su lugar, proponemos un regreso con menos sobresaltos enlazando nuevamente con la C-13 y, finalmente, Tremp. Seguro que David y el resto del equipo del Alegret siguen allí esperando con su amable sonrisa. Así da gusto hacer kilómetros.

Texto y fotos: Quique Arenas.-

QUÉ VER

El Merengue. Camarasa (Noguera)
Central hidroeléctrica de Canelles. Os de Balaguer (Noguera)
Salinas de Vilanova de la Sal. Les Avellanes – Santa Linya (Noguera)
Molino de Alsina. Sant Esteve de la Sarga (Pallars Jussà)
Monasterio de Santa María de Gualter. Baronia de Rialb (Noguera)
Monasterio de Santa María de Bellpuig de les Avellanes. Os de Balaguer (Noguera)

 

Quique Arenas

Director de Motoviajeros, durante más de 20 años, en sus viajes por España, Europa y Sudamérica acumula miles de kilómetros e infinidad de vivencias en moto. Primer socio de honor de la Asociación Española de Mototurismo (AEMOTUR), embajador de Ruralka on Road y autor del libro 'Amazigh, en moto hasta el desierto' (Ed. Celya, 2016) // Ver libro

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