Asturias: Valle de Aller y puerto de San Isidro Asturias: Valle de Aller y puerto de San Isidro
FacebookTwitterWhatsAppEmailMasFacebookTwitterWhatsAppEmailMasAsturias. La gran Montaña Central. Un concejo unido durante años a la siderurgia y a la minería. Un valle formidable. Y un puerto legendario.... Asturias: Valle de Aller y puerto de San Isidro

Asturias. La gran Montaña Central. Un concejo unido durante años a la siderurgia y a la minería. Un valle formidable. Y un puerto legendario. Así es el valle de Aller, hoy. Así es el puerto de San Isidro.

En el Hotel-Restaurante de Torres, en Felechosa (Asturias), los trofeos de venado, corzo y rebeco que cubren las paredes nos recuerdan que estamos en territorio de cazadores. La riqueza cinegética del concejo de Aller y las bondades paisajísticas de la Montaña Central asturiana forman parte de los reclamos turísticos de una zona que durante años vivió de la minería y la siderurgia, pero que hoy busca nuevos recursos a través de una necesaria reconversión. El pasado industrial, pero también el legado patrimonial y una suculenta gastronomía, cimientan los nuevos puntales socioeconómicos de un valle que cuenta con gran atractivo para el mototurismo.
Geográficamente, el concejo está formado por tres segmentos muy diferenciados entre sí: Alto, Medio y Bajo Aller, este último con mayor presencia de núcleos urbanos. A medida que seguimos el curso del río Aller en dirección Este y alcanzamos el río San Isidro, ganamos en altitud y también en soledad. Soledad relativa, eso sí, pues la montaña ha posibilitado el desarrollo de dos estaciones de esquí que se erigen en reclamo turístico para los amantes de los deportes de invierno. Son las estaciones de San Isidro (León), con más de 25 km de pistas practicables, y Fuentes de Invierno (Asturias), un complejo de esquí alpino más pequeño, que cuenta con 15 pistas y que cerró su actividad el pasado 6 de abril habiendo recibido 55.993 usuarios desde el inicio de la temporada.
El acceso por carretera se realiza de Sur a Norte desde la meseta por la A-66 y la N-630 Ruta de la Plata; su punto punto culminante es el espectacular puerto de Pajares (1.378 m), cuyas lomas se cubren de nieve y niebla durante no pocos días del año. Desde este balcón privilegiado de la Cornisa Cantábrica, regresamos nuevamente a la autovía para atravesar Pola de Lena y virar a la derecha por la AS-112. Desde el Norte, en sentido Gijón/Oviedo, la A-66 deja atrás Mieres y toma la salida 54 en sentido Moreda/Turón.
Como nota curiosa, subrayar que Moreda de Aller fue nombrado en 2007 “Pueblo Ejemplar” por la Fundación Príncipe de Asturias. La fiesta otoñal de “los Humanitarios” o de San Martín, que se celebran cada el 11 de noviembre, está declarada de Interés Turístico Nacional.
Los primeros kilómetros de la AS-112 son una fotografía en color de la historia minera allerana. El río que da nombre al valle forma una profunda hondonada entre empinadas laderas boscosas y pueblos que ligaron su historia al carbón. En la imponente Montaña Central, las barriadas obreras, bocaminas y castilletes representan testimonios vivientes de un tiempo pretérito que no olvida sus raíces, y salpican un paisaje en el que también hallamos restos de antiguos pobladores. Es el caso del monolito Moyón de la Corralá, una especie de menhir en forma de prisma ubicado en Pola del Pino. Muy cerca se encuentra Cabañaquinta, capital del concejo, y Felechosa, que cuenta con una buena oferta de servicios y es un excelente punto de partida para la ascensión al puerto de San Isidro, sin ninguna duda protagonista principal en nuestra hoja de ruta. Por cierto, allá arriba encontramos La Raya, el pueblo más alto de Asturias, según reza el preceptivo cartel indicador.
Para quienes gusten de realizar excursiones paralelas calzando botas de trekking y no de moto, uno de los grandes atractivos, precisamente a tiro de piedra de Felechosa, es la visita a Les Foces del Pino. Declarado Monumento Natural en 2001, se trata de un fabuloso desfiladero, angosto y pendiente, excavado por el río Valmartín en el roquedo calizo de La Panda. Enmarcan su cauce altas paredes verticales separadas por apenas seis metros de distancia. En su fondo surgen cascadas y saltos de agua espectaculares. Una ruta señalizada permite disfrutar de esta maravilla natural. Eso sí, tiene que gustarnos caminar. Comenzando desde la población de El Pino (no confundir con Pola del Pino), las hoces se alcanzan tras una hora de marcha por el sendero PR-AS 31. En el camino encontramos praderas y plantaciones de castaño; a medida que se asciende, aparecen los hayedos y robledales, y ya en las hoces, son pocas las especies que se agarran a las verticales paredes, destacando el tejo y el escuernacabras, que crece en las fisuras de la roca.
En las proximidades también discurren les Foces de Ruayer, desfiladero de 500 metros de recorrido entre tremendas paredes de piedra que se encuentra en el curso alto del Río Aller, a 3 kilómetros de Casomera. Aquí la naturaleza es abumadora. No hay que olvidar que el nivel más bajo del concejo de Aller está a 350 m, mientras que la cumbre más elevada se sitúa a 2.104 m, en el Pico Torres. El senderismo es una de las actividades más populares en la zona.
Para quienes prefieran mantenerse sobre la moto y no alejados de ella, nuestra ruta prosigue por la AS-253 en dirección al puerto de San Isidro, cuyas rampas contemplaron la victoria de Alberto Contador en una de las grandes etapas de la Vuelta Ciclista a España de 2008, y que supondría un preámbulo de su victoria final en la ronda española.
La carretera se retuerce desde la vertiente asturiana en la zona de Riofrío y supera un considerable desnivel ofreciéndonos panorámicas de infarto hasta alcanzar su cota máxima. La subida desde Felechosa y Cuevas es intensa, y se hace a buen ritmo por una carretera encajonada entre montañas. En los meses más fríos y justo después de ellos hay que tener precaución con el asfalto, en ocasiones ajado por la climatología adversa. También hay que tener cuidado con los neveros que bajan vivos desde estas rocosas elevaciones, que en ocasiones pueden generar derrumbes y pueden igualmente engullir sus propias bajantes naturales, arrastrando y arrasando todo lo que encuentran a su paso si el deshielo se alía con grandes lluvias y ascenso de las temperaturas.
El puerto no tiene una longitud excesiva, y los 10 kilómetros de subida proporcionan un notable disfrute. Pocos puertos hay en España tan apabullantes como el de San Isidro. Su trazado, sinuoso y alpino, forma parte del paraíso que constituye Asturias para los motoviajeros.
Tras coronar San Isidro y sumergirnos en Castilla y León encontramos la Estación de Esquí homónima y, a escasos 6 kilómetros, el fascinante y escondido lago de Isoba, una diminuta masa de agua de origen glaciar que aparece, casi sin avisar, en el margen izquierdo de la bajada por la LE-331 en dirección a Puebla de Lillo. Está situado a 1.120 m, en la denominada Vega Fonda, rodeado por los picos Los Niales (1.754 m) y San Justo (1.954 m). Destacan un pequeño refugio y un chozo o antigua pallaza que sirven, sin proponérselo, como señalización del lugar. En el más crudo invierno, cuando se hiela por completo, hay que ser especialmente observadores para no “colarnos” la parada, pues el lago se mimetiza con el entorno nevado, haciendo aún más difícil su localización.
La parada en el lago es obligatoria. Conviene contemplar, sin prisas, el revoloteo de los pájaros y, quién sabe, tal vez incluso el espíritu de los peregrinos que, según cuenta la leyenda, hace siglos intentaron pasar una fría noche en el cercano pueblo de Isoba y se alojaron en las casa del cura y de “la pecadora”, ante la negativa del resto de los vecinos, que finalmente se vieron presos de su propia envidia. El pueblo entró en cólera y los peregrinos, que habían recibido del cura y “la pecadora” las únicas muestras de caridad, mandaron un castigo implacable: “¡Húndase Isoba, menos la casa del cura y de la pecadora!”. Ipso facto, las aguas anegaron el valle devorando al pueblo y formando en su discurrir el lago que ahora vemos.
Leyendas aparte, el lugar nos obliga a detenernos y a disfrutar de la soledad y el silencio que se respira en una balsa de agua que apenas supera los 400 metros de perímetro y los 5 de profundidad, antes de proseguir con nuestra ruta en dirección sureste al compás del río Silván, y que nos conduce a Puebla de Lillo, punto final de un recorrido apasionante, apenas de 60 kilómetros, que nos muestra los parajes más bellos del concejo de Aller y las montañas que rodean al puerto de San Isidro.

PATRIMONIO CULTURAL

Casona de los García de Vega (Vega): edificio del siglo XVIII que posee forma rectangular, dos pisos y una torre adosada en tres plantas. En la fachada cuenta con dos escudos de armas, en los que aparece la leyenda “Los Valeras y Bérmudez, Ulloas y Villalobos tan antiguos en Galicia como en Castilla los godos”.
Iglesia de San Martín (Vega): este templo aparece citado en una donación realizada a San Salvador de Oviedo en el año 900. Su estructura consta de una nave y ábside cuadrado dividido en dos capillas.
Casona de los Solís Castañón (Beyo): edificio reconstruido en el año 1784 por Francisco Solís Castañón, regidor perpetuo del concejo de Laviana, según consta en la lápida ubicada en su fachada este. Tiene planta rectangular y consta de dos pisos con una torre adosada de tres plantas.
Ermita de Nuestra Sra. de Miravalles: ermita situada en las cercanías de Soto, de estilo barroco levantada en el s. XVIII posiblemente sobre otra anterior de la que se aprovecharon algunos elementos constructivos. En su interior alberga la imagen en piedra policromada de la Virgen de Miravalles datada en el s. XIV. Esta ermita se encuentra situada en un marco natural de gran belleza.
Iglesia de San Félix (El Pino): iglesia construida en el siglo XVIII. En su interior alberga el retablo mayor de 1750 que se atribuye a Toribio de Nava y dos retablos laterales realizados por Domingo de Nava. Monumento Histórico Artístico.
Iglesia S. Juan del Río Mera (Santibáñez de la Fuente): templo del románico tardío construido en el s. XIII cuya estructura presenta añadidos de los ss. XV y XVI. En su interior se conservan interesantes muestras de imaginería pertenecientes a diversas épocas. Junto a la iglesia se encuentra el Tejo declarado Monumento Natural, que podría superar los cinco siglos de antigüedad.
Iglesia de S. Juan el Real (Llamas): templo del siglo XIII y principios del siglo XIV, cuya fundación es de época prerrománica. Esta construcción está estructurada en una nave única, cabecera cuadrada y sacristía adosada al lateral sur. En su interior se conserva el retablo central del siglo XVIII y un calvario de inspiración románica. Monumento Histórico Artístico.
Iglesia de San Vicente (Serrapio): Iglesia de estilo románico del s. XII. Cabe destacar la rica decoración de los capiteles de las columnas que sustentan el arco de triunfo y los frescos del ábside del s. XVI. Monumento Histórico-Artístico.
Torre de Soto: Construcción de carácter defensivo que parece ser parte de un castillo nobiliario levantado del s. XI. Sufre varias reconstrucciones en los siglos XIV y XV. La planta original tenía forma cuadrangular en la parte sur y circular en el resto, la torre está rematada por almenas. En la actualidad solamente se conserva el lienzo sur de la torre. Monumento Histórico-Artístico.
Pozo San Fernando: Pozo minero que comienza a ser utilizado en el año 1942 por la Sociedad Industrial Asturiana. Sorprende su ubicación en plena naturaleza, integrado en el paisaje de media montaña que lo rodea. El interés de este pozo radica en el proceso de extracción que se realizaba de forma contraria al de una explotación vertical. El carbón se bajaba por contrapeso y se sacaba por la parte baja del valle.

Texto y fotos: Quique Arenas.-

Quique Arenas

Director de Motoviajeros, durante más de 20 años, en sus viajes por España, Europa y Sudamérica acumula miles de kilómetros e infinidad de vivencias en moto. Primer socio de honor de la Asociación Española de Mototurismo (AEMOTUR), embajador de Ruralka on Road y autor del libro 'Amazigh, en moto hasta el desierto' (Ed. Celya, 2016) // Ver libro

  • Celestino Castañon del Peño

    12 noviembre, 2017 #1 Author

    Me encanta la descripción que realizas del valle de Aller, lugar en el que nací allá por el año 59, algun dia tendremos que comer un buen pote asturiano.

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    • Quique Arenas

      13 noviembre, 2017 #2 Author

      Muchas gracias Celes. Sin duda es uno de mis lugares preferidos de toda España, y un auténtico paraíso para el disfrute de la moto. Un abrazo!

      Responder

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