Brough Superior SS100: En otro nivel Brough Superior SS100: En otro nivel
FacebookTwitterWhatsAppEmailMasFacebookTwitterWhatsAppEmailMas Confieso que no soy un fiel seguidor de las motos clásicas; por supuesto, el amor al motociclismo implica casi de manera necesaria profesar... Brough Superior SS100: En otro nivel

Brough Superior SS100

Confieso que no soy un fiel seguidor de las motos clásicas; por supuesto, el amor al motociclismo implica casi de manera necesaria profesar un respeto a su trayectoria industrial, evolución y calado social. Algunos apasionados –entre los que no me encuentro, insisto- podrían explicar muy detalladamente que la auténtica “motorización” de este país no empezó con el “600”, sino con un ramillete de fabricantes de motos, con y sin sidecar, marcas que en su práctica totalidad ya han desaparecido… Un país autárquico y proteccionista que vio pasar de largo marcas como Norton, Harley-Davidson o Triumph…

Brough Superior fue otra de estas marcas míticas, aunque probablemente su nombre nos suene a chino; y es que hay que estar muy metido en la movida para identificar a un fabricante británico que, de manera artesanal y completamente al gusto de sus clientes, produjo tan sólo tres mil motocicletas entre 1920 y 1940; fueron las “SS100”, también llamadas “el Rolls-Royce” de las motos. Cada unidad se ensamblaba en crudo, se probaba para que el motor diera la potencia prometida, se desmontaba, se pintaba y se volvía a montar para entregarla finalmente a su afortunado propietario. El militar Thomas E. Lawrence (llamado “Lawrence de Arabia” por sus victorias africanas durante la Primera Guerra Mundial) tuvo nada menos que siete Brough Superior, y se convirtió en el más poderoso reclamo de la marca, explicando las vertiginosas sensaciones al manillar de aquellas máquinas… De hecho, sir Lawrence murió en 1935 con las botas puestas, en un fatal accidente de tráfico a lomos de su Ss100.Todavía hoy, un millar de aquellas tres mil motos siguen entre nosotros, y se han convertido en cotizadísimos objetos de colección.

Lawrence de Arabia Brough Superior

A estas alturas del reportaje, tal vez os preguntaréis para qué diablos os estoy dando la chapa con esta historia, si precisamente he empezado proclamando que las motos clásicas no son lo mío… Pues bien, resulta que, en 2013, el empresario Mark Upham “resucitó” Brough Superior, calcando al milímetro el legado original: exclusividad, distinción y un estándar de calidad situado en un nivel incomparable respecto a cualquier otra marca generalista.

La “nueva” Brough Superior se mudó de Gran Bretaña a Toulouse, en Francia. Sólo produce un modelo, que además se llama igual que su antecesora: SS100. Se desdobla en tres acabados de sutiles diferenciaciones estéticas, que todavía se pueden personalizar más eligiendo telas y algún retoque de pintura.

Brough Superior SS100

En el pasado salón AutoRetro de Barcelona, tuve la oportunidad de poner ante mis ojos no una, sino tres SS100… ¿Os suena familiar aquella sensación de quedarte embobado cinco, diez, quince minutos, contemplando un determinado modelo de moto? Pues eso es lo que me ha pasado con la Brough Superior, y aun siendo consciente de que una valoración puramente estética es peligrosa y puede generar discrepancias, no puedo dejar de hacerlo: cada rincón de esta máquina es pura orfebrería, da la sensación de que Thierry Henriette, su diseñador, no se ha inspirado en nada más que la SS100 original, a la que evoca poderosamente por más que estemos ante una “neo-retro” con todas las de la ley.

La moto es delgada y muy larga, monoplaza, con un motor V-Twin completamente a la vista que rinde 120 caballos, más que suficientes para dar un paseo sin otra pretensión que disfrutar del pilotaje. El largo depósito de combustible tiene dos bocas, y la instrumentación se apiña en una esfera circular que contiene velocímetro y cuentavueltas. Nuestras manos se posan en un ancho manillar de generosa palanca, con los puños forrados de piel de calidad. Ante nosotros, el ojo ciclópeo de un faro redondo prende leds; la suspensión delantera es gestionada por una horquilla tipo Fior (otra “excentricidad” de este modelo), que abraza unas ruedas de 18 pulgadas tanto delante como detrás… Las llantas, de radios mecanizados, son para enmarcar, y el equipo de frenada, de pastillas anormalmente empequeñecidas y discos macizos, imitan un estilo vintage. Y esos intermitentes minimalistas… En fin, dejémoslo aquí antes de que esto se convierta en una inacabable letanía de pequeños maravillosos detalles.

Evidentemente, no pude mover aquella máquina ni un palmo del stand, y ni siquiera pude ponerla en marcha para oír su bramido, así que, si queréis conocer las sensaciones dinámicas, tendréis que bucear en internet. Eso sí, no pongáis rock’n’roll de banda sonora, a esta Brough le pega más, por ejemplo, el Clair de Lune de Debussy…

Ahora que todos tenemos el caramelito en la boca, queda un último detalle por explicar… y es que el “Rolls-Royce” de las motos tiene un precio nada mundano, partiendo de los 50.000 euros, impuestos aparte. Y ya se verá si la fábrica puede atenderte: construye sólo una unidad al día, y no faltan compradores.

Quien quiera un vehículo diferenciador, muy personal, y pueda permitirse abrir la cartera para soltar esa cifra, puede comprarse un Bentley, un Benz o un Jaguar con la seguridad de que quedará como un triunfador cuando llegue al Club de Campo… Pero habrá por ahí alguien, aquel uno entre un millón, que elegirá la Brough Superior.

Porque tener clase no es sólo cuestión de dinero.

MANEL KAIZEN.-

Quique Arenas

Director de Motoviajeros, durante más de 20 años, en sus viajes por España, Europa y Sudamérica acumula miles de kilómetros e infinidad de vivencias en moto. Primer socio de honor de la Asociación Española de Mototurismo (AEMOTUR), embajador de Ruralka on Road y autor del libro 'Amazigh, en moto hasta el desierto' (Ed. Celya, 2016) // Ver libro

  • Roberto Naveiras

    8 mayo, 2019 #1 Author

    Barata no es, pero nos da igual. Es una buena noticia que resucite una leyenda, una marca tan legendaria como esta.

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